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Fase 1 de la desescalada: qué mascarillas se pueden y deben usar

Ya se comienza a ver la luz al final de túnel. Los contagios por coronavirus van menguando debido a la eficacia de las medidas de confinamiento y el Gobierno ha impulsado cuatro fases para la desescalada o el regreso a la “nueva normalidad”, de manera progresiva.

Aunque cada autonomía lo hace a un ritmo diferente, la Comunitat Valenciana se encuentra en la Fase 1. Es decir, ya se puede ver a los seres queridos, comprar sin cita previa o sentarse en una terraza.

Con este nuevo estado, llevar mascarilla se ha convertido casi en una obligatoriedad, aunque con matices. Nos tendremos que acostumbrar a llevarla y ya forma parte de un complemento más para salir a la calle.

Al principio, casi no era necesaria, pero el aumento de los contagios ha llevado al Gobierno a rectificar sobre la marcha y la mascarilla ya es de uso obligatorio en la vía pública para toda la población mayor de 6 años, con algunas excepciones. Hasta ahora solo resultaba obligatorio si se circulaba en transporte público.

Mascarilla obligatoria en espacios cerrados

Tras la petición que han venido haciendo las comunidades autónomas, desde ya mismo (se acaba de publicar en el Boletín Oficial del Estado) se debe llevar mascarilla tanto en espacios cerrados como en los públicos si, en este último caso, no se puede garantizar la distancia de seguridad de dos metros. Si se cumple esta separación, el uso de la mascarilla en la calle solo resulta recomendable. Opcional para cada cual.

Aunque existen algunas excepciones al uso obligatorio de mascarillas. Como por ejemplo para aquellas personas que presenten algún tipo de dificultad respiratoria, discapacitados o dependientes cuyo uso de la mascarilla les resulte contraindicado, por causas de fuerza mayor o porque impidan desarrollar actividades que sean incompatibles con el uso de la mascarilla, como comer o beber.

Mascarillas quirúrgicas o higiénicas

Las mascarillas obligatorias en los espacios públicos son solamente las llamadas quirúrgicas o higiénicas. Cubren boca, nariz y barbilla.

Pueden ser mascarillas desechables (de un solo uso) o mascarillas reutilizables. Si se vuelven a usar, por lo menos hay que lavarlas con agua y detergente a una temperatura de entre 60º y 90º.

No son las únicas mascarillas que hay en el mercado y que pueden emplear diferentes tipos de personas y según qué situaciones.

Existen varios tipos de mascarillas indicadas.

Por ejemplo, para aquellos pacientes contagiados, que tengan síntomas o sean positivas asintomáticas, se aconseja el uso de mascarillas quirúrgicas, que constan de un mecanismo que permite ceñirlas sobre el rostro.

Limitan la transmisión de virus porque filtran el aire exhalado y protegen a quienes están alrededor del portador.

Mascarillas con filtro

También están las mascarillas con filtro FFP1, FFP2 y FFP3, que están pensadas como material no reutilizable. Como mucho se aconseja no usarlas más de 48 horas consecutivas o cuatro o cinco días alternos.

Algunas incorporan una válvula de exhalación que reduce la humedad del interior, para así proporcionar más comodidad en general y en especial a la hora de respirar. Es la mascarilla FFP3 la que al parecer más protege frente a agentes infecciosos venenosos y tóxicos de polvo, humo y aerosoles.

Mientras, fuera de nuestras fronteras las N95 son las mascarillas recomendadas por las autoridades sanitarias de Estados Unidos.

Los más pequeños también cuentan con sus propias mascarillas. Las mascarillas para niños, según normas de fabricación del Ministerio de Industria, son de cuatro tallas diferentes: infantil pequeña (de 3 a 5 años); infantil mediana (de 6 a 9); infantil grande (de 10 a 12); y adulto, para los mayores de 12 años.

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